Expectación y cautela ante la posible primera terapia modificadora del Alzheimer

Biogen iniciará en 2020 los trámites de registro para fases iniciales tras obtener resultados positivos de eficacia, pero para lograr la aprobación será necesario que se resuelvan más incógnitas sobre su papel en la enfermedad.

La multinacional Biogen dio la sorpresa la semana pasada al anunciar que a comienzos de 2020 pedirá a la agencia estadounidense de medicamentos FDA la aprobación de su medicamento aducanumab, de administración mensual intravenosa, para fases iniciales del Alzheimer. El anuncio se produce después de que en marzo la compañía decidiera paralizar su desarrollo clínico tras un análisis de futilidad, que investiga, antes de que concluyan, las posibilidades de los ensayos de alcanzar sus objetivos.

Los estudios de fase III Emerge (con 1.638 pacientes) y Engage (con 1.647) se diseñaron para evaluar la eficacia y seguridad de aducanumab en dos dosis distintas. El análisis de futilidad se basó en la información de 1.748 pacientes que completaron los 18 meses de tratamiento y predijo que era poco probable que ambos ensayos obtuvieran resultados positivos.

Nuevos datos

La nueva reevaluación incorpora información de 3.285 pacientes de los que 2.066 completaron los 18 meses. Pero mientras el Emerge ha alcanzado su objetivo principal al mostrar una ralentización en el deterioro de los pacientes, no ha sido así con el Engage, aunque en los pacientes tratados con dosis más altas los resultados discurrirían en la misma línea.

La compañía atribuye la disparidad de resultados respecto al análisis de marzo a una modificación del protocolo de los ensayos, por la que los pacientes que entraron más tarde recibieron dosis más altas, explica Pascual Sánchez-Juan, portavoz de la Sociedad Española de Neurología (SEN).

“Es llamativo que tratándose de dos estudios con el mismo diseño, los resultados del Emerge sean mejores”, observa Raquel Sánchez-Valle, también de la SEN, y jefa del Servicio de Neurología del Hospital Clínico de Barcelona, que ha participado en el desarrollo del ensayo Engage.

Datos a largo plazo

La investigadora expone que hay que ser cauteloso con los estudios de futilidad en una enfermedad como el Alzheimer, en la que se necesitan resultados a largo plazo para evaluar la eficacia. “Lo mínimo son estos 18 meses que estaban previstos en los ensayos”.

La compañía quiere que antiguos participantes en los ensayos reciban el medicamento

Aunque los expertos no se atreven a vaticinar si el fármaco logrará la aprobación o no, de momento la compañía planea que algunos de los participantes en los ensayos puedan tener acceso al tratamiento. “Permitirá obtener información a más largo plazo sobre su eficacia y seguridad, pese a que el tratamiento se interrumpió en marzo cuando se paralizó el desarrollo clínico”, apunta Sánchez-Valle. “Lo que es evidente es que ambos estudios muestran beneficios claros en la limpieza de amiloide en el cerebro y en marcadores de neurodegeneración”.

Cognición y funcionalidad

¿Qué más cabe esperar de este medicamento? La compañía sostiene que se asocia con beneficios “significativos en la cognición y la funcionalidad”, que se traducen en la memoria, la orientación, el lenguaje y el desempeño de actividades de la vida diaria.

“Según lo comunicado hasta la fecha, se produce un retraso modesto en la evolución de la enfermedad, que es difícil que se note por parte de la familia y el paciente”, interpreta Bernabé Robles, jefe del Servicio de Neurología del Parque Sanitario San Juan de Dios, en Sant Boi de Llobregat (Barcelona). Este beneficio sí podría tener un impacto desde el punto de vista social: “El paciente podría necesitar cuidados de menor intensidad durante más tiempo”.

El beneficio clínico sería “modesto” y difícil de percibir por los pacientes y sus familiares

En un campo tan sensible como es el Alzheimer, Robles critica que las compañías comuniquen resultados parciales sin haber publicado los datos completos en una revista o congreso de prestigio, pudiendo despertar demasiadas expectativas. Y frente a las perspectivas de que este anticuerpo monoclonal pudiera convertirse en la primera terapia modificadora de la enfermedad, recuerda que también en su momento se atribuyeron estas propiedades a los medicamentos anticolinesterásicos, “y ahora se están retirando de la financiación en muchos países”.

Fuente: Correo Farmacéutico

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