Señalan las ventajas de reducir tratamientos en y para el cáncer

cancerLa cita científica anual más importante sobre tratamiento del cáncer tenía lugar la semana pasada en Chicago. La Sociedad Americana de Oncología (ASCO) celebraba la edición número 50 de su congreso donde se exponían los últimos datos sobre nuevos mecanismos de acción y fármacos experimentales, los progresos para ganar años de vida al cáncer y se resolvían algunas de las dudas que se plantean en el día a día de la oncología. Junto a todo lo anterior, ASCO destacaba estudios centrados en proporcionar a los pacientes una mayor calidad de vida.

Del amplio volumen de estudios presentados en Chicago, el presidente electo de ASCO, Peter Yu, señala a CF, junto a los cuatro que protagonizaron la sesión plenaria, dos trabajos centrados en estas cuestiones. El primero, firmado por el español Xabier García de Albéniz, de la Escuela de Salud Pública de Harvard, en Boston, trata de dar respuesta a cuándo sería el momento idóneo de comenzar la terapia de deprivación androgénica en pacientes con elevación de PSA como único síntoma de que su cáncer de próstata ha recidivado.

MEJOR ESPERAR

El estudio observacional, en 2.022 hombres, muestra escasos o nulos beneficios del inicio inmediato frente a esperar a que aparezcan más signos: a los cinco años, la supervivencia global fue del 87,2 frente al 85,1 respectivamente. A los diez, del 71,6 en ambos.

"Nadie sabe qué hacer con estos pacientes en los que la única opción es el bloqueo androgénico completo", explica García de Albéniz a este periódico. "Donde hay incertidumbre, hay heterogeneidad, y es lo que nos ha permitido comparar diferentes opciones en condiciones reales".

Se trata de un asunto muy sensible, corrobora Yu, dados los graves efectos secundarios de la castración química, como sofocos, pérdida de masa ósea, muscular y de la función sexual, entre otros. A la espera de las conclusiones de un ensayo clínico ya en marcha sobre estas estrategias, este trabajo permite, a juicio de Yu, guiar las decisiones que puedan consensuar médicos y pacientes.

Otros dos trabajos también abogan por reducir la medicalización en tratamientos complementarios, como los bifosfonatos. Así, la administración de ácido zoledrónico cada tres meses ofrecería una protección comparable que el estándar de administración mensual en mujeres con cáncer de mama y metástasis óseas.

El estudio, en 403 mujeres, concluye que tras un año de administración mensual se podría recortar la dosis, lo que tendría una eficacia similar en la prevención de complicaciones óseas. El autor, Gabriel Hortobgvi, del Centro del Cáncer MD Anderson, en Houston, recordó que la terapia a largo plazo se asocia a "efectos serios, como osteonecrosis de la mandíbula y problemas renales".

Por otra parte, en pacientes con un pronóstico vital de un año, discontinuar las estatinas no comprometería la supervivencia y permitiría ahorrar efectos secundarios como cefaleas, dolor muscular y mareos, además de pastillas. En el último año de vida un paciente con cáncer, que es frecuente que carezca de apetito y sufra problemas de deglución, recibe una media de diez al día.

RECORTAR LA PREVENCIÓN

Amy P. Abernethy, investigadora de la Universidad de Duke, en Durham, defendió que muchos médicos son partidarios de recortar terapias preventivas en estos pacientes sin que existan datos al respecto. El equipo liderado por Abernethy decidió analizar el caso de estos hipolipemiantes en 381 enfermos terminales de los que el 49 por ciento sufría cáncer. "Nuestro estudio ofrece la primera evidencia de que parar las estatinas es seguro y mejora la calidad de vida".

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