La inmunoterapia demuestra eficacia y seguridad en cáncer de vejiga en la clínica real


La inmunoterapia ha dejado de ser una promesa para convertirse en una realidad en el tratamiento del cáncer. Es el caso de Tecentriq, la primera inmunoterapia que se aprueba para el cáncer de vejiga. Han sido presentados por Roche en Barcelona, dentro del Congreso Europeo de Urología, los resultados del estudio fase IIIb SAUL, que demuestran tanto la seguridad como la eficacia de este medicamento.

Dicho fármaco, el anti-PD-L1 atezolizumab ya cuenta tanto con la aprobación de la Agencia Europea del Medicamento (EMA) como de la Administración de Alimentos y Medicamentos estadounidense (FDA) para el tratamiento de cáncer de vejiga en segunda línea, cuando ha fallado previamente la quimioterapia, o también para aquellos pacientes con comorbilidades que les impiden poder recibir un tratamiento de quimioterapia adecuado. Aunque en España cuenta con las dos aprobaciones, solo en el primer caso tiene precio y reembolso.

“Para estos pacientes en los que había fallado un primer tratamiento de quimioterapia existía otro tratamiento también de quimioterapia, pero con unas tasas de respuesta inferiores a esta inmunoterapia y obviamente con un perfil de toxicidad mucho mayor. Los resultados de este estudio vienen a demostrar que este tratamiento se convertirá ahora en un estándar en cáncer de vejiga de segunda línea”, ha explicado a Diario Médico Daniel Castellano, del Servicio de Oncología del Hospital 12 de Octubre de Madrid.

Doblar la supervivencia global

La novedad del estudio SAUL es que por primera vez se ha evaluado tanto la eficacia como la seguridad de Tecentriq en pacientes del mundo real. Cerca de un millar de pacientes con cáncer de vejiga metastásico o localmente avanzado han participado en el estudio, que de esta forma avala lo que ya se había descubierto con ensayos previos. “También además de la seguridad del fármaco se ha querido mirar cómo respondían algunas poblaciones especiales de pacientes, como los que tenían un deterioro de la función renal marcado o aquellos con infección de hepatitis o VIH. Probablemente es el primer estudio que se comunica y se publica con un número tan importante de pacientes en cáncer de vejiga avanzado”, ha continuado Daniel Castellano.

Otra de las ventajas con respecto a las terapias previas en este tipo de enfermedad es que por regla general la respuesta de la inmunoterapia se prolonga en el tiempo. Además, la tasa de supervivencia global que se consigue con Tecentriq llega a alcanzar los 10 meses, cuando la quimioterapia apenas alcanzaba los 5 o 6 meses. “La tolerancia al tratamiento también es muy buena y los efectos secundarios que tiene no son relevantes, relacionados todos ellos obviamente con la alteración de la inmunidad. Hay que estar atentos obviamente a estos efectos, pero en general son mínimos”.

Fuente: Correo Farmacéutico 

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