La dieta mediterránea puede proteger al corazón delicado

El regreso a la dieta mediterránea puede proteger al corazón delicado
Los expertos consultados por CF coinciden en que el estudio 'Predimed' aporta una evidencia científica y despeja dudas sobre el aceite de oliva y los frutos secos en la reducción del riesgo cardiovascular.

Uno de los descubrimientos de más impacto del Estudio de los Siete Países -cuyos resultados publicó en Time en 1970 Ancel Keys, de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Minnesota- fue que los habitantes de la isla griega de Creta, que obtenían más del 40 por ciento de sus calorías del consumo de grasas, presentaban el índice más bajo de colesterol y enfermedades cardiovasculares (CV) asociadas. Allí se encontró un porcentaje de muertes por este motivo con respecto a la población 57 veces menor que en Finlandia. La mayor parte de la grasa procedía del aceite de oliva y aceitunas, y el resto, de cereales, verduras y pescado azul, y algo de carne. Bebían vino a diario. El hallazgo sirvió para dar nombre a la dieta mediterránea, un patrón alimentario mundialmente conocido.

Sin embargo, "en los 80 se cuestionó el beneficio del aceite de oliva frente al de girasol. Después se pusieron en entredicho los frutos secos por ser hipercalóricos", comenta a CF Juan Carlos Obaya, coordinador del Grupo de Trabajo de Riesgo CV de la Sociedad Madrileña de Medicina de Familia y Comunitaria.

Con el tiempo, la dieta mediterránea se va depurando. "Ahora sabemos que son más saludables los cereales integrales que el pan blanco; que el consumo de legumbres se está abandonando y no debería ser así; que hay que tomar frutos secos a diario; que quizás se esté tomando demasiada carne roja y lácteos, siendo los idóneos los desnatados y semidesnatados. La cantidad de huevos a la semana deben ser dos o tres, el aceite de oliva virgen extra es más sano en crudo y el vino debe tomarse acompañando a las comidas y cuando no hay contraindicaciones", señala Ramón Estruch, internista del Hospital Clínico de Barcelona, que presentó la pasada semana, como recogió la web de CF, las conclusiones del estudio Predimed. Es el resultado de diez años de trabajo en red de 19 grupos científicos de Andalucía, Baleares, Canarias, Cataluña, Navarra, País Vasco y Valencia que han analizado a 7.447 voluntarios de entre 55 y 80 años.

Dicha investigación, publicada en el New England Journal of Medicine, concluye que una intervención con dieta mediterránea suplementada con un litro de aceite de oliva virgen extra a la semana o 30 gramos de frutos secos al día (15 g de nueces, 7,5 g de almendras y 7,5 g de avellanas) reduce en un 30 por ciento la incidencia de complicaciones cardiovasculares mayores (infarto de miocardio, accidente cerebrovascular y muerte por causa CV).

Para Obaya, "esta conclusión ya se intuía, aunque faltaba una demostración científica". Es decir, la evidencia. "Han comprobado que los frutos secos, con moderación, ayudan a perder peso en lugar de lo contrario -por los omega 3-. Además, el porcentaje en el que esta dieta disminuye el riesgo es de una importancia equiparable a la de otras medidas de prevención CV como el la reducción en el consumo de tabaco".

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